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jueves, 25 de octubre de 2012



Ordena los párrafos del cuento

EL DUENDE DEL CAFÉ Y LA LÁMPARA

No se sabe cómo abuela pudo ver al duende, si éste traía la lámpara apagada y ella dio el traspié apenas pisó la entrada al cuarto.


Venía por un poco de café y azúcar y traía una jarra y una lámpara de aceite apagada. 

Lo cierto es que el alboroto en plena oscuridad espantó, tanto a abuela, como al pobre duende.

Pero por un descuido de abuela, al pasar de la sala al cuarto, para ver quién andaba en la oscuridad, tropezó en el quicio y fue a dar contra el espejo de la consola.

El duende se ausentó de súbito por el estrépito de vidrios rotos, olvidando en casa la lámpara de aceite.


Ahora, cada vez que mi abuela brilla la lámpara con un trapo rojo y la enciende en la repisa, aparece en las jarras de la alacena, café y panela.


Según mi abuela, el primer duende que entró a casa, entró por el alar de palma de la vieja casa.

Andrés Elías Flórez Brum.

Consultado en internet el 13 de octubre de 2012 del sitio web

www.xexus.com.co/modules.php?op=modload...file...

 

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