Ordena
los párrafos del cuento
EL
DUENDE DEL CAFÉ Y LA LÁMPARA
No
se sabe cómo abuela pudo ver al duende, si éste traía la lámpara apagada y ella
dio el traspié apenas pisó la entrada al cuarto.
Venía
por un poco de café y azúcar y traía una jarra y una lámpara de aceite apagada.
Lo
cierto es que el alboroto en plena oscuridad espantó, tanto a abuela, como al
pobre duende.
Pero
por un descuido de abuela, al pasar de la sala al cuarto, para ver quién andaba
en la oscuridad, tropezó en el quicio y fue a dar contra el espejo de la
consola.
El
duende se ausentó de súbito por el estrépito de vidrios rotos, olvidando en
casa la lámpara de aceite.
Ahora,
cada vez que mi abuela brilla la lámpara con un trapo rojo y la enciende en la
repisa, aparece en las jarras de la alacena, café y panela.
Según
mi abuela, el primer duende que entró a casa, entró por el alar de palma de la
vieja casa.
Andrés
Elías Flórez Brum.
Consultado
en internet el 13 de octubre de 2012 del sitio web
www.xexus.com.co/modules.php?op=modload...file...

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